martes, 13 de mayo de 2014

Despidiendo: El viento distante

Mis diamundialmentelibreros, esta columna se pone de manteles largos para recibir el 23 de abril con lecturas simultáneas de un mismo autor hace poco difunto: José Emilio Pacheco, una figura imprescindible de las letras mexicanas, murió el pasado 26 de3 enero dejando tras de sí una lista enorme de premios y reconocimientos a su obra lírica y narrativa. “El viento distante” es una de las obras de José Emilio Pacheco, narrador, poeta traductor y articulista. Autor de: La sangre de medusa, Morirás lejos, Las batallas en el desierto, El principio del placer y Tarde o temprano. En su obra mezcla lo fantástico, lo mítico, lo histórico y lo cotidiano para formar una obra única.
Forma parte de la generación de los 50 o la denominada Generación de Medio siglo donde están Pitol, Vicente Leñero, Monsiváis y Salvador Elizondo. Aunque su poesía va de lo clásico a la modernidad, si no vean su producción con otras cosas cotidianas, como “Mosquitos”:

Nacen en los pantanos del insomnio.
Son negrura viscosa que aletea.
Vampiritos inermes,
sublibélulas,
caballitos de pica
del demonio.

De hecho es el encargado de hacer la Antología del modernismo (1884-1921), distribuída por la unam y en la cual vemos a los grandes escritores hispanoamericanos representantes de este movimiento con un prefacio del mismo Pacheco que nos deja en claro la importancia de estos autores para la lírica moderna.
El cuento al que nos referiremos hoy gira en torno a una niña que fue maldita por ser desobediente y que terminó convertida en una tortuga. Lo que parece un espectáculo circense cualquiera generado por espejos, nos deja ver que en realidad la niña sí tuvo esta maldición. Esto por la historia de una pareja que asiste a este circo y que al ver el estado de la niña, su relación cambia.
El título del cuento: “El viento distante”, nos da que tenemos algo invisible, fuerte, inestable, cambiante e incontrolable como es el viento, al que le damos una característica intangible, desconocida, ajena, lejana y pasajera, como lo es la propia palabra “distante”. Respecto a los personajes —cuatro— son el hombre del espectáculo, la tortuga, el “yo” narrador que es novio de Adriana, y Adriana. Pacheco entremezcla en dos planos distintos —presente y pasado—, el inicio y el final, que modifica el comportamiento de todos los personajes. Los espacios que maneja van cada vez más particularizados, pero en la historia 1, que es la de la tortuga y el hombre son muy privados, íntimos; en la 2, al tratarse del mundo del espectáculo, tiene que ser revelada, y la intimidad se ve transformada en exposición, que es lo que genera la separación de los dos muchachos, es decir una soledad, más no una soledad o separación como la de los personajes de la historia 1, pues en ella la separación es lo que los hace estar más juntos, los problemas son lo que les hace estar juntos.
Sin duda es una obra que deben conocer y que pueden encontrar tan variada en la ciudad de Guanajuato, por lo que les recomiendo, mis diamundialmentelibreros lectores, busquen sobre él. Ya saben como siempre, pueden mandar sus comentarios y o sugerencias al correo galindonmiguel@gmail.com


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